Monedas de Guatemala
Antes de hablar sobre la historia de la
moneda en Guatemala, es importante mencionar
a manera de referencia la razón o la necesidad que hubo de darle valor
de cambio o transacción a un objeto determinado.
Cuando el hombre primitivo se fue
organizando en comunidades y dejó de ser nómada, hubo también en ese paso transicional una cierta división del trabajo pues algunos
se dedicaron a la caza, otros a la pesca y otros a la recolección de alimentos
de tipo vegetal. También en ese momento
nació la necesidad de la administración de las comunidades y éstas en un
principio se dieron posteriormente a los ancianos, lo que se llamó
“Gerontocracia”.
En esta división de las actividades se
dio la necesidad de intercambiar excedentes o simplemente, adquirir aquellos
productos que determinado grupo no tenía.
En este proceso inicial, se da el trueque de unos productos por otros
sin embargo, en la medida en que los excedentes van aumentando, se hace necesario buscar algún instrumento que sirva de
intermediario en el abastecimiento y de allí nacieron objetos a los cuales se
les va dando determinado valor, según su escasez o importancia estética. De esta cuenta, se tiene que en las
investigaciones arqueológicas que se han hecho en Europa, Asia y Africa, que son los sitios en los cuales se dieron las
primeras poblaciones de seres humanos, se han encontrado vestigios de objetos
que, por la forma en que han sido encontrados, las hipótesis más cercanas a la
verdad, los señalan como instrumentos de intercambio o de pago por la
adquisición de otros productos. En otras
palabras, fueron utilizados como monedas.
Dicho lo anterior, situémonos en
Guatemala, a la venida de los españoles en el siglo XVI, los conquistadores
venían de sitios en los que el trueque ya había sido desechado como medio de
intercambio de objetos. La moneda ya
estaba establecida y era fabricada con los llamados metales preciosos: el oro y
la plata. Por eso,
La consolidación de la conquista vino a
introducir los usos y costumbres de los conquistadores. En un principio, simplemente obtenían lo que
querían, pero en la medida en que fueron obteniendo excedentes de sus
producciones, las que mandaban a España o intercambiaban, se hizo necesario
utilizar instrumentos de intercambio, y ya teniendo ellos la costumbre del uso
de la moneda metálica, los gobernadores se vieron en la necesidad de importar
monedas para el intercambio. Primero las
trajeron de España, conforme la necesidad fue creciendo y existía la materia
prima para su fabricación, o sea los metales utilizados en esa época “oro y
plata”. España fue autorizando las
instalaciones de las Casas de Moneda.
Primero fue México, luego Lima, después Potosí (hoy Bolivia), y
Guatemala en 1731, cuando el Rey Felipe IV autorizó la creación de una Casa de
Moneda, ésta empezó a operar en 1734.
Las primeras monedas que circularon en Guatemala fueron traídas de
México y Perú. Cuando a partir de 1734,
empezó a fabricar moneda la Real Casa de Moneda, sus primeras monedas fueron de
ocho reales, de las denominadas
irregulares o macacos, pues no tenían forma circular. Posteriormente se fueron acuñando monedas de
cuatro, dos uno y medio real, y no fue hasta en 1750 cuando salieron las
primeras monedas circulares, y en 1794-95 se acuñó la diminuta moneda de un cuarto de real.
Según el Historiador Ignacio Solís, la
fabricación de esta moneda fue objeto de una gran discusión, pues para las
transacciones menores, y principalmente las del mercado, los habitantes se
quejaban de que la inexistencia de una moneda de baja denominación les causaba
malestar y pérdida, pues muchas veces los comerciantes utilizaban pedazos de
madera llamados “tarjas”, para anotar como una forma de vuelto, el monto que le quedaban
adeudando a una persona. Sin embargo,
estos comerciantes desaparecían o simplemente no reconocían después la
obligación. Se pensó en acuñar una
moneda de cobre como el “maravedi” que circulaba en España, pero el
indígena no aceptaba una moneda que no fuera de oro o plata.
En Guatemala se acuñó moneda colonial
hasta 1821. Después de la independencia
y por un período muy pequeño se introdujo moneda mexicana con el cuño del
emperador Agustín de Iturbide. Sin embargo, de estas monedas no quedan
rastros más que una moneda que proclama acuñada por el estado de Los Altos,
Quetzaltenango, en la cual proclaman al emperador Agustín I.
De 1824 hasta 1847, se acuñaron las
monedas de la Federación Centroamericana, de la llamada República Federal de
Centroamérica. Estas monedas también se
acuñaron en Costa Rica y Honduras, sus denominaciones son de un cuarto, medio,
uno, dos y ocho reales en plata. Las
acuñadas en oro son de medio, uno, dos, cuatro y ocho escudos. Con la disolución de la Federación, cada país
acuñó su moneda y Guatemala, ya dentro del régimen republicano establecido por
Rafael Carrera, acuñó su propia moneda a partir de 1859.
La “moneda de cartera”, como se le
llama, se acuñó de
En las postrimerías del retomen
conservador y ya con el Presidente Vicente Cerna, se oficializa el sistema
métrico decimal, sin embargo éste es abolido en el inicio del retomen liberal
de Justo Rufino Barrios. Durante el
gobierno liberal el sistema monetario siguió basándose en la acuñación de
monedas de oro y plata, habiéndose también acuñado monedas en el sistema
decimal, que fueron de cinco, diez, veinticinco y cincuenta centavos. De las monedas de cinco y diez centavos, solo
se acuñaron en 1881, y la de cincuenta centavos en 1870. La de veinticinco centavos circuló de
Durante el régimen liberal, se
introdujo el uso del papel moneda con el producto de las expropiaciones a la
iglesia. El régimen de Barrios crea el
Banco Nacional, y en 1873 se emiten los primeros billetes de Guatemala en la
denominación de Un Peso. Estos billetes
llevan las efigies de Barrios y de José María Samayoa,
para ese entonces Ministro de Hacienda del régimen. La circulación de estos billetes duró hasta
1876, cuando perdieron la garantía del estado y su poder liberatorio, pues en
noviembre de 1876 el Banco fue liquidado.
A la muerte de Barrios, lo sucedió el
General Manuel Lisandro Barillas. Durante su gestión en
El desorden económico creado por el
Gobierno con las diferentes campañas de guerra centroamericana llevadas a cabo
por Barrios, su muerte en la Batalla de Chalchuapa,
la poca capacidad de de Barillas y, luego el gobierno
dilapidador del General José María Reyna Barrios, dio
lugar a las emisiones masivas de billetes por parte de los bancos. La moneda metálica desapareció, el Gobierno
era incapaz de ordenar la economía y,
como medida sustitutiva permitió las emisiones de billetes sin ningún
respaldo. Por su parte, los productores
de café, en su mayoría alemanes, dejaron de repatriar el producto de sus ventas
y se limitaron a ingresar únicamente el valor de sus costos locales, importando
para el efecto moneda de plata peruana y chilena. Con propósitos de nacionalizar esta moneda y
evitar su exportación, el gobierno ordenó a la Casa de la Moneda contramarcar
la moneda extranjera que circulaba en el país, que, como ya se dijo, era
principalmente peruana y chilena.
Como Guatemala ha sido víctima de la
sucesión de dictadores que casi se constituyen en dinastía, a la muerte trágica
de Reyna Barrios, lo sucedió el abogado Manuel
Estrada Cabrera, quien gobernó el país durante “escasos” veintidós años. Durante su gobierno, siguió la emisión masiva
de billetes por parte de los bancos privados, y el gobierno escasamente acuñó
entre 1900 y 1911, monedas de níquel de un cuarto de real, medio y un
real. Posteriormente en 1915, se
acuñaron dos monedas provisionales de cobre de doce centavos, de medio y
veinticinco centavos.
En 1922 se acuñó una de cincuenta
siempre en el mismo metal, y finalmente en 1923 se acuñaron dos monedas de un
peso y de cinco pesos, con las efigies de Miguel García Granados y Justo Rufino
Barrios.
El desorden monetario y económico del
país fue corregido con la reforma monetaria en 1925, cuando el Gobierno del
General José María Orellana, impulsado por varios
estudios y por sus propios ministros de Hacienda y Economía, aprueba la reforma
monetaria, por medio de la cual se crea el “Quetzal” como signo monetario, y se
ordena redimir los billetes pesos circulaban a un cambio de sesenta pesos por
quetzal. En el inicio de esta medida no
se emitieron billetes, sino que únicamente monedas de oro y plata. Las primeras fueron de cinco, diez y veinte
quetzales, y las segundas de un medio, un cuarto, diez y cinco centavos, en cobre las de un centavo.
A partir de 1927, nuevamente se emite
papel moneda en las denominaciones de uno, dos, cinco, diez y veinte quetzales,
también se emite un billete de cien quetzales, pero nunca se puso en
circulación. Estos primeros billetes
llevaban la efigie del General Orellana. Sin embargo a su caída y posterior llegada al
poder del General Jorge Ubico, estos billetes fueron sustituidos por otros en
los que ya no aparece la efigie del General Orellana.
En esta nueva serie de billetes se
agregó el de cincuenta centavos. En 1932
y 1946 se acuñó una moneda de medio centavo, y en los años 1932, 1943 y 1944 se
acuñaron monedas de dos centavos, tanto la de medio centavo como las de dos
centavos fueron hechas de cobre.
Es importante mencionar que tanto en
los billetes de pesos como en los primeros de quetzal, además de aquellos en
los que se incluyen a los presidentes, los motivos predominantes en el diseño
sin las alegorías de carácter clásico y los relacionados con la agricultura y
el transporte.
Llegado el momento de la Revolución de
Octubre de 1944, se impulsa una reforma monetaria en la que desaparece el Banco
Central de Guatemala, que era el Banco emisor creado con la reforma de 1925,
pero con las características de un banco mixto con capital privado y del
gobierno. Con la reforma de 1946, además
de la emisión de la Ley de Bancos y la Ley Monetaria, se promulga la Ley
Orgánica del Banco de Guatemala que lo constituye como único banco emisor. La emisión monetaria básicamente sigue igual
en lo que a moneda se refiere; se introducen otros diseños y en lo que respecta
al papel moneda, el Banco de Guatemala emite sus propios billetes y se
sustituyen todos los diseños.
Para finalizar la historia de nuestra
moneda, es importante mencionar dos aspectos muy relevantes, uno de carácter
cultural y otro de carácter social y económico.
El primero se refiere al valor artístico de nuestras monedas metálicas,
pues en ellas ha quedado de manera imperecedera, el arte de nuestros
grabadores, tanto los de la época colonial como los de la época republicana. El
segundo aspecto relevante a mencionar, es el del aprovechamiento habido con las
crisis económicas por las que el país atravesó desde los finales del siglo
pasado, hasta casi mediado del presente, cuando por la escasez de moneda, los
finqueros se dieron a la tarea de acuñar sus propias monedas para pagar los
jornales. Estas monedas no fueron mas que un medio de explotación a los trabajadores, pues
tales “fichas” como verdaderamente se llaman, únicamente tenían valor en las
tiendas de las fincas en las que los campesinos trabajaban. No tenían ningún valor de intercambio, pues
si el trabajador se iba de la finca, no las podía utilizar en otra. Tampoco podían ser objeto de ahorro y se
coartaba la libertad de búsqueda de mejores condiciones de trabajo en otros
lugares, pues los trabajadores eran fijados mediante la entrega de anticipos en
especie, que eran cancelados con las mencionadas fichas. Es interesante saber que todavía en la
Reforma de 1946 persiste este uso, pues la misma ley prohíbe la acuñación de
tales fichas, pero no les reconoció ningún valor, con el cual los trabajadores
hubieran podido resarcirse de haber acumulado esta clase de forma de pago, que
hoy es riqueza para los aficionados a la Numismática.
Como
último dato actualizado, queremos mencionar que durante la administración del
gobierno del Presidente Alvaro Aarhus Irigoyen, se
sustituyeron los billetes de Q. 1.00, Q. 0.50 centavos y la moneda de Q. 0.01
centavo, los motivos fueron los siguientes: básicamente se sustituyó el billete
por la moneda de metal, debido a que la moneda puede durar hasta 20 años
mientras que los billetes de baja denominación solamente pueden llegar a durar
de
La moneda de un centavo ya no será de
la aleación de cobre y zinc, por lo tanto no tendrá el color dorado que le
caracterizaba. Ahora provienen de una
aleación de 98.5% de aluminio y 1.5% de magnesio, son de un blanco brillante y
tienen forma de polígono (siete lados iguales) siempre dentro de una forma
circular. Su diámetro es de
El billete de cincuenta centavos fue
sustituido por una moneda con una aleación de 92% de cobre, 6% de aluminio y 2%
de níquel, de
Y el billete de un quetzal fue
sustituido también por una moneda dorada de